Semana Santa, Semana Mayor, tiempo de re-conversión interna, momento ideal para la auto-reflexión. Sin importar el
nombre que se le asigne, la finalidad de esta época debería ser la misma:
recordar la muerte y resurrección del hijo de Dios.
Sin embargo, de acuerdo al contexto son variadas las actividades y
costumbres que realizan las familias para festejar juntas esta época. En
nuestro país es común ver como los venezolanos durante esta semana viajan a la
playa, practican juegos tradicionales como dominó, baraja, perinola, bolas
criollas entre otras, elaboran comidas y dulces típicos y realizan otras
actividades que a mí parecer no tienen nada que ver con el verdadero
significado de esta temporada del año.
Cada vez es menor el número de personas que le asigna un valor religioso
a este tiempo, por ejemplo en nuestros pueblos es evidente como las personas
mayores se resisten a ver como los jóvenes dejan perder y olvidan tradiciones
que se han mantenido en nuestra cultura popular a lo largo de generaciones. Hoy
en día cada vez es menor el número de personas que durante este tiempo visita
los templos religiosos; de acuerdo a los reportes presentados por los
organismos correspondientes solo esta semana el número de decesos aumenta en
todo el territorio por la imprudencia humana y cada vez se incrementa la realización
de otras actividades como la utilización de piñuelas, plantas autóctonas de la zona
andina para la elaboración de comidas típicas, lo cual conlleva a la
destrucción del ecosistema, además es necesario mencionar la entrega indiscriminada
de palma de cera, lo cual acelera la reducción y desaparición de fuentes
naturales y reservorios de agua, aumentando la crisis mundial que atraviesa el
planeta en la actualidad.
Estas y otras actividades hoy en día hacen evidente como en nuestros
pueblos se ha hecho a un lado el sentido religioso de la Semana Santa para
convertirla en una oportunidad de festejo.
Autor: JC Otálora
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