La payasita sonrisa
Una tarde en el parque, observe a una muchacha, ella se hacia llamar “payasita
sonrisa”. Que curioso, justo llegaban las cuatro de la tarde y mi desesperación
para ir al parque era impresionante, solamente para ver a la payasita sonrisa,
ella sonreía con facilidad, pintaba las caritas de los niños, decía chistes y
repartía globos blancos, y de aquí mi inquietud ¿Por qué globos blancos?
Hasta que un buen día me acerque a ella con intención de ofrecerle mi amistad y de llevarla a su casa, converse tanto con Letti, ese era su verdadero nombre, que personalidad tan agradable, de verdad que transmitía alegría, era espontanea y amigable, mi impresión fue tan fuerte cuando le pregunte ¿Qué haces antes de llegar al parque? ¿Te dedicas solo a transmitir sonrisas a esos pequeños? Y con vos quebrantada me dice: soy una bomba de tiempo, padezco de una enfermedad y decidí que antes de morir, iba a ser que los niños y adultos gocen de reír y dejar un bonito recuerdo de mi en esas vidas, caramba! Dije, si que me sorprendes, lamento lo que estas pasando en tu vida hoy en día. Llegamos a el hospital, allí se bajo Letti, la vi subir las escaleras, me baje del auto y le pregunte al vigilante si conocía la muchacha que había entrado, vestida de payasita, el hombre me miro triste y me dice: te refieres a la Letti? Ella es una gran mujer, padece de una enfermedad terminal, se encuentra hospitalizada, pero los doctores no saben la labor que realiza por las tardes; con los ojos llenos de lágrimas el joven me dice: tiene una hija que al graduarse, se olvido de su madre, no volvió por acá.
Al día siguiente, regrese al parque una hora antes de que llegara la payasita sonrisa, decore con muchos globos blancos, ¡ah porque el blanco decía ella, era el color de la paz! Pasaron las horas, yo me vestí de payaso, para ayudarla a dar la función, había muchos niños esperándola, pero Letti nunca llego…
Hasta que un buen día me acerque a ella con intención de ofrecerle mi amistad y de llevarla a su casa, converse tanto con Letti, ese era su verdadero nombre, que personalidad tan agradable, de verdad que transmitía alegría, era espontanea y amigable, mi impresión fue tan fuerte cuando le pregunte ¿Qué haces antes de llegar al parque? ¿Te dedicas solo a transmitir sonrisas a esos pequeños? Y con vos quebrantada me dice: soy una bomba de tiempo, padezco de una enfermedad y decidí que antes de morir, iba a ser que los niños y adultos gocen de reír y dejar un bonito recuerdo de mi en esas vidas, caramba! Dije, si que me sorprendes, lamento lo que estas pasando en tu vida hoy en día. Llegamos a el hospital, allí se bajo Letti, la vi subir las escaleras, me baje del auto y le pregunte al vigilante si conocía la muchacha que había entrado, vestida de payasita, el hombre me miro triste y me dice: te refieres a la Letti? Ella es una gran mujer, padece de una enfermedad terminal, se encuentra hospitalizada, pero los doctores no saben la labor que realiza por las tardes; con los ojos llenos de lágrimas el joven me dice: tiene una hija que al graduarse, se olvido de su madre, no volvió por acá.
Al día siguiente, regrese al parque una hora antes de que llegara la payasita sonrisa, decore con muchos globos blancos, ¡ah porque el blanco decía ella, era el color de la paz! Pasaron las horas, yo me vestí de payaso, para ayudarla a dar la función, había muchos niños esperándola, pero Letti nunca llego…
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