La persistencia del rito
Con motivo de dar cuenta de lo ocurrido
durante la Semana Santa, registre en el programa de misas y vía-crucis de la
iglesia San Alejo de Boconó; que año tras año María de Jesús como colaboradora
de la iglesia lleva a mi casa. Y decidí ir a la celebración del Nazareno.
El miércoles de la semana santa
asistí a la misa en la iglesia San Alejo, ese día es en honor a Jesús de
Nazareno. Llegue a la iglesia a las cuatro de la tarde y no habían tantas
personas, recorrí todos los pasillos, la misa empezaría a las cinco según el
programa.
Sin darme cuenta me senté cerca
de un confesionario, lleve un par de libros y leía mientras comenzaban los
actos; al rato de estar ahí un señor bastante entrado en años se acercó y me
pregunto.
¿Usted sabe si el padre está en el
confesionario?.
Y le dije – No, esta más adelante y le señale
la cola que debía hacer si quería confesarse.
Y me contesto, Dios y la virgen no están ahí,
primero me confesaré con Dios y luego voy a donde el padre, y sin son ni ton me
dijo - Los que viven en concubinato están con el diablo y se marcho.
Pensé si eso es así, medio país esta con el
diablo.
Deje de leer y comencé a
observar todo el panorama. Un niño muy pequeño al pasar enfrente de un santo se
persigno y salió corriendo, luego volvió un par de veces y miraba las velas
fijamente, andaba vestido con una sotana morada.
Las campanas emprendieron su
sonata anunciando la misa.
Cientos de personas con sotanas
moradas llegaban y la cola para confesarse se incrementaba tras el paso de los
minutos.
Me levante y comencé a caminar
de nuevo. Ocupe la séptima banca del centro a la derecha. La cantidad de
mujeres de todas las edades era abrumadora y yo solo era una más.
Una música suave de fondo unida
al murmullo de las voces me hacía pensar en el final de los tiempos. Las caras
del pueblo se congregaron a un acto de fe o ritual del que me sentí ajena.
Durante mucho rato no vi rostros solo espaldas y cabello, no entiendo por qué
nos damos la espalda y no la mirada.
El redoble de las campanas
continuó y la iglesia estaba hasta el copete, vi mucha gente descalza y ante el
asombro pregunte la razón y es que se acostumbra a pagar promesas ante el
Nazareno por alguna dificultad familiar o profesional, ya sea una enfermedad o
poder graduarse.
Comienza la Misa, los monaguillos
todos de pie, el aroma a incienso impregna todo el templo.
El diácono agradeció a las
familias que colaboraron para la celebración del Nazareno un desfile de
apellidos conocidos y desconocidos vagaron por mi mente.
Salmo responsorial. POR TU BONDAD
SEÑOR SOCORREME.
En ese momento un anciano
inquisidor me hizo brincar del susto, cuando en voz alta me dijo:- Siéntese
bien, no cruce las piernas, viene puro a calentar el asiento.
Le dije:- Así me quedo y no le
hice caso, y pensé hay jueces en todos lados.
Entro el padre vestido con una
sotana morada,
Lectura del Evangelio según San
Mateo,
El padre leía y explicaba,
entre una de las tantas palabras que emitió dijo que el Rey Salomón tenía una
enorme sabiduría y que hace dos mil años la palabra de Dios se hizo carne;
hablo de Isaías porque éste tenía una lengua experta. Y en general hablo de la situación
del país; aconsejo a la gente para que fueran mejores personas, tolerantes y
que pensaran bien antes de emitir juicios, que el país amerita redención y la
gente debe acercarse a Dios y a la iglesia.
Termino la predica, música,
gracias, el abrazo de paz, el cuerpo de Cristo, la bendición.
Todo ocurrió con normalidad.
En fin, las tradiciones religiosas de cada año parecen seguir muy vivas
en el alma de la gente. a pesar de la efervescencia de ese día, no me siento católica,
ni practicante. Aún no se si creo en Dios me mantengo agnóstica, aunque no
obstante respeto las creencias de cualquier persona.
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