Paula, una joven hermosa y alegre, una princesa de eterna sonrisa en su tierno rostro y un costal de ilusiones que ayudaba con agrado a todo aquel que lo necesitaba. A los 16 años conoció a Luis, su príncipe azul, quien llegó a su vida en un brioso corcel metálico de dos ruedas. Ese día transcurrió como muchos otros, Paula y sus inseparables amigas al salir de sus rutinarias clases se fueron al parque a contar historias, el tiempo que pasaban juntas parecía no ser suficiente para hablar. Al llegar, ella observó a un joven que nunca antes había visto, la atracción mutua casi inmediata hizo que el tiempo a su alrededor se detuviera y por primera vez pudo escuchar el ruido que genera el silencio cuando dos almas gemelas se reconocen una a la otra.
El tiempo siguió su curso y con la primavera no sólo florecieron las plantas en los campos sino también el más puro amor juvenil en ese par de corazones inexpertos. Al principio como la mayoría de las relaciones, todo fue besos y promesas de luna y estrellas, tiempo después lo que era miel sobre hojuelas se convirtió en sal derramada sobre la herida fresca debido a los celos y abusos por parte de Luis hacia Paula. Transcurridos algunos meses y gracias a los sabios consejos de sus queridos padres, ella tomó la decisión de ponerle fin a esa relación auto destructiva. Paula decidió escribirle un mensaje a Luis, pero esta vez el contenido no era una frase linda y un TQM sino para pedirle que al salir de su trabajo ese día se encontraran en el parque, aquel estupendo lugar lleno de tan gratos recuerdos donde se vieron por primera vez para conversar sobre el futuro de su tormentosa relación. Cuando Luis llegó en su moto y ella le dejó entrever la intención de esa conversación, él reaccionó amenazándola, Después de unos minutos, Luis le hizo creer a Paula que estaba de acuerdo con su decisión y la invito que se subiera a la moto para llevarla hasta su casa.
Esa fue la última vez que los vecinos y familiares supieron de aquella linda joven quien nunca imagino como su príncipe encantado llegó a su vida sólo para acabar con ella.
Autor: JC Otálora
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