El juguete más común
Teclea, teclea, teclea ¡Oh no, ya no! Los botones son anticuados, símbolos
de pobreza. Ahora estamos en la era táctil, tipear, tipear, tipear. Se parece
mucho a algo de andar con varios tipos y tipas a la vez.
Si no es un BlackBerry, I Phone
o Android, no eres aceptado en el mundo del cyber espacio “comunicacional” y demás
vías de alienación y atrofiación mental.
Así andamos hoy, sólo en Corea del Sur ocho de
cada diez personas durante el trayecto en metro no despegan sus ojos y manos
del celular. Los neurólogos se alarman cada día más; de como los jóvenes
pierden la memoria a corto plazo y ya no saben a dónde van en este mundo de
droga y asco.
Y que queda de ese narcisismo a
ultranza. Estados del perfil, que si estoy en el baño, que si estoy durmiendo,
que se me quebró la uña. Para esos obsesivos se supone que están pensando o
reflejan un estado anímico. Perdónalos no saben lo que hacen; tratando de
emular una vida de estrella de cine que no existe, solo falsedad Nihilismo puro,
triste refugio y evasión de la realidad.
Los libros están cansados de
estar cerrados ya parecen piezas de galería de antigüedades y esta supuesta globalización
mata día a día la curiosidad. Anda sigue amo del celular, sigue obsesivo por
cambiarlo cada seis meses y otorgándole mayor poder a la obsolescencia
percibida y programada y por supuesto al gran capital. Y si sales con él tu
vida corre peligro. La vida se ha vuelto un celular, fiel juguete del siglo XXI
masturbación visual y símbolo del progreso.
Falsedad, la vida se te va......
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