lunes, 18 de abril de 2016

Autora: Analy Calderón.

El juguete más común

  Teclea, teclea, teclea  ¡Oh no, ya no! Los botones son anticuados, símbolos de pobreza. Ahora estamos en la era táctil, tipear, tipear, tipear. Se parece mucho a algo de andar con varios tipos y tipas a la vez.
  Si no es un BlackBerry, I Phone o Android, no eres aceptado en el mundo del cyber espacio “comunicacional” y demás vías de alienación y atrofiación mental.
  Así andamos hoy, sólo en Corea del Sur ocho de cada diez personas durante el trayecto en metro no despegan sus ojos y manos del celular. Los neurólogos se alarman cada día más; de como los jóvenes pierden la memoria a corto plazo y ya no saben a dónde van en este mundo de droga y asco.
   Y que queda de ese narcisismo a ultranza. Estados del perfil, que si estoy en el baño, que si estoy durmiendo, que se me quebró la uña. Para esos obsesivos se supone que están pensando o reflejan un estado anímico. Perdónalos no saben lo que hacen; tratando de emular una vida de estrella de cine que no existe, solo falsedad Nihilismo puro, triste refugio y evasión de la realidad.
   Los libros están cansados de estar cerrados ya parecen piezas de galería de antigüedades y esta supuesta globalización mata día a día la curiosidad. Anda sigue amo del celular, sigue obsesivo por cambiarlo cada seis meses y otorgándole mayor poder a la obsolescencia percibida y programada y por supuesto al gran capital. Y si sales con él tu vida corre peligro. La vida se ha vuelto un celular, fiel juguete del siglo XXI masturbación visual y símbolo del progreso.

Falsedad, la vida se te va......

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