La señora Alina
Alina encontró a aquella mujer
que era ella misma y después de un largo abrazo, donde se congelaron los mundos
el tiempo se detuvo. Alina Reyes estaba ante la disyuntiva de seguir casada con
Luis María o desprenderse irse y ser libre en Budapest. Una angustia enigmática
invadió su alma, ante la incertidumbre de un acto.
Y se preguntó ahí en ese
instante estática en aquel puente ¿Qué hacer cuando no se está satisfecha con
la vida?.
Un profundo silencio inundo su
ser y a sus pies el Danubio. Y pensó y si regreso con Luis María, mi cuerpo estará
junto a él, pero mi alma vagante, callada bajo las sombras o la otra cara de la
moneda - Y dijo -
Y si me lanzo ante la aventura
de ser otra, aunque no sé lo que busco.
Nunca tomo una decisión sincera.
Después de todo ese huracán de sucesos Alina Reyes regreso con Luis María y
transcurridos dos meses se divorciaron. Luego de un par de años se casó con un
funcionario público un sujeto típico sin magia sin chiste.
La vida de Alina reina Y... transcurrió
entre camisas recién planchadas, pediatras, jugando a las cartas o a la
canasta. Y sólo fue una mujer parecida a las otras mujeres de todos los
tiempos; un cuerpo que cayó la voz de su alma ante la gran costumbre. Una
Señora de la casa.
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